Cuando hablamos de una carrera tecnológica, la oferta es enorme y es del todo normal que cueste decidir entre una y otra. La buena noticia es que hay formaciones como el Máster en Inteligencia Artificial y Data Science, pensadas para responder a la creciente demanda al abordar áreas como ingeniería, análisis, ciencia y gestión de datos.

Averigua qué despierta tu curiosidad

Antes de empezar a comparar, para un momento y pregúntate si hay una temática en particular que te llame la atención y si te gusta más resolver problemas prácticos o buscar soluciones no planteadas. Luego, ¿te ves a ti mismo o a ti misma analizando datos, escribiendo código, diseñando estructuras complejas o trabajando con otras personas?

Reflexionar sobre lo que despierta tu interés puede ayudarte a filtrar sin cerrar puertas. No se trata de elegir la carrera “definitiva” de inmediato, sino de darte espacio para descubrir las áreas que te generan mayor curiosidad: inteligencia artificial, desarrollo de software, análisis de datos, ciberseguridad, productos digitales… Cuando algo te interesa, investigas más.

Ten en cuenta tu estilo de aprendizaje

Cada persona tiene una manera particular de aprender y no todos resolvemos problemas igual.
Plantéate cómo lo haces tú: si eres una persona más bien metódica o experimental; si eres de resolver problemas prácticos o te centras en la teoría detrás de ellos; o si te sientes cómodo o cómoda compartiendo ideas, analizando información o pensando en soluciones técnicas.

Responder estas preguntas te dará pistas sobre tus inclinaciones, por ejemplo, una persona con pensamiento analítico y paciencia para trabajar prestando atención a los detalles suele interesarse en áreas relacionadas con modelos predictivos, mientras que alguien centrado en las interacciones humanas podría centrarse en diseñar experiencias tecnológicas.

Analiza las tendencias tecnológicas

La tecnología avanza a pasos agigantados: surgen constantemente nuevas herramientas, enfoques y necesidades. Aunque ahora mismo no sepas a qué te dedicarás dentro de 10 años, analizar las tendencias ayuda a entender qué áreas están en pleno crecimiento y qué complicaciones hará falta solucionar en el futuro.

Debes entender hacia dónde se mueve el sector para no basarte únicamente en la demanda del mercado actual a la hora de elegir una carrera profesional. Mientras que algunos perfiles prefieren trabajar con campos consolidados, de procesos definidos e impacto inmediato, hay quienes están más interesados en formar parte de algo que todavía está en desarrollo.

Escoge según tu estilo de vida

Imagínate en distintos escenarios: si prefieres trabajar con empresas grandes que cuentan con muchos recursos, startups, proyectos de investigación, si prefieres trabajar en iniciativas que mejoren la vida de la gente o generen un impacto económico, etc. Investiga todas las opciones disponibles en cuanto a horarios, flexibilidad, nivel de autonomía, interacción con clientes, tipo de responsabilidad que estás dispuesto o dispuesta a asumir.

Al final, elegir una carrera tecnológica u otra no solo depende de las habilidades que adquieras, también has de pensar en cómo quieres vivir tu día a día y crecer profesionalmente en el sector tecnológico. Ciertas áreas pueden encajar mejor con tu estilo de vida y personalidad.

Experimenta antes de decidir tu carrera

No tienes porqué ir a ciegas, aunque no llegues a experimentar al 100% la posición sin contar con la formación adecuada, puedes tantear el terreno participando en comunidades online, colaborar en iniciativas open-source, probar simulaciones o incluso dedicando tiempo a diseñar prototipos simples por tu cuenta.

Probar distintas facetas del sector de antemano te ayudará tanto a ubicar preferencias como a descubrir qué se te da mejor y qué puedes mejorar. Tendrás una base más sólida a partir de la que tomar decisiones a futuro, sobre todo si te estás planteando una especialización. Este paso previo convierte la incertidumbre en información.

Prepárate para un aprendizaje constante

Cabe recordar que el sector tecnológico requiere adaptabilidad, es decir, ganas para aprender nuevas habilidades de forma regular o corres el riesgo de quedarte obsoleto u obsoleta al día siguiente. Podríamos decir que mantener la curiosidad es un requisito para este sector, así como ser capaz de gestionar la frustración y la incertidumbre dada la constante evolución.

Cuando se opta por una carrera tecnológica, es normal enfrentarse a problemas complejos que no tienen solución inmediata, por ello la resiliencia y la disposición para experimentar son tan cruciales como el conocimiento técnico. Esto te da la capacidad de transformar obstáculos en oportunidades para crecer y mejorar a lo largo de toda tu carrera.

Investiga intersecciones profesionales

Muchas carreras tecnológicas no se limitan al código o a los algoritmos, están estrechamente relacionadas con otras disciplinas: negocio, psicología, diseño, estadística, comunicación, educación, sostenibilidad… En estos casos tu perfil profesional puede llegar a ser mucho más versátil de lo que imaginas, lo cual tiene la gran ventaja de diferenciarte en el mercado laboral.

Por ejemplo, quien combina análisis de datos con conocimientos de comportamiento humano podría especializarse en inteligencia artificial aplicada a experiencia de usuario, mientras que quien une desarrollo de software con habilidades de diseño puede desarrollar productos digitales que marquen la diferencia.

Si te genera curiosidad todo lo relacionado con los datos, hay programas pensados para que puedas entender mejor los distintos roles, uno de ellos, el Máster en Inteligencia Artificial y Data Science de Immune. Podrás experimentar con inteligencia artificial y ciencia de datos, descubriendo qué áreas te interesan y cuáles se te dan mejor sin tener de decidir desde un
principio qué camino seguir.

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