Cuáles son los principales riesgos digitales para las empresas

Cuáles son los principales riesgos digitales para las empresas

Los riesgos digitales para las empresas más habituales son los ciberataques, la pérdida de datos, el fraude digital, las vulnerabilidades tecnológicas, también cuando se trabaja en remoto, daños a la reputación digital y el incumplimiento normativo. Todos pueden generar importantes pérdidas económicas y afectar rápidamente a la reputación de la empresa, por lo que para minimizar su impacto, es muy necesario optar por un enfoque preventivo. Especializándote con un Máster en Ciberseguridad conseguirás las competencias necesarias para gestionarlos.

1. Ciberataques: la amenaza constante

Los ciberataques son uno de los riesgos digitales más peligrosos para organizaciones de todo tipo de sectores, siendo los principales ataques malware, ransomware, phishing y DDoS. Uno de estos ataques puede causar tanto pérdidas económicas como daños en la reputación de la empresa, y en muchos casos los efectos pueden alargarse meses. 

Impacto económico

Un ataque de ransomware puede paralizar las operaciones durante días o semanas, derivando en pérdidas directas en ventas y gastos adicionales en consultoría tecnológica, actualización de sistemas y pago de posibles rescates. Todo puede ascender a millones de euros. A esto hay que sumar posibles multas derivadas del incumplimiento de normas sobre protección de datos.

Impacto reputacional

Si se filtran datos de clientes o empleados, se pierde la confianza en la empresa, tanto dentro del equipo como entre clientes y proveedores. Esto afecta a las relaciones comerciales y la competitividad a largo plazo. De nuevo, la organización puede enfrentar sanciones legales si se demuestra que no tomó las medidas necesarias para proteger la información.

Con una actualización constante de software y otros sistemas, copias de seguridad regulares, formación continua del equipo sobre prácticas de seguridad y detección de phishing, así como definir buenos planes de respuesta frente a incidentes ayuda a prevenir y estar preparado/a para estos escenarios. Se minimizan daños y se asegura la continuidad del negocio.

2. Pérdida de datos y filtraciones

La pérdida de datos no siempre ocurre por un ciberataque, puede pasar por errores humanos (como borrar información por accidente) o fallos en los sistemas. De nuevo, estos incidentes pueden afectar tanto a la rentabilidad de la organización como a su reputación, acompañados de las mismas consecuencias adicionales que hemos comentado. 

Para prevenir este tipo de situaciones, es importante tener backups seguras y actualizadas, además de revisar con regularidad los sistemas para detectar fallos o vulnerabilidades. Hay que tener políticas de gestión de datos bien definidas dentro de la empresa para que todos los empleados sepan cómo manejar la información. 

3. Fraude digital y robo de identidad corporativa

El fraude digital puede darse como suplantación de identidad, fraudes en pagos o estafas en compras online. En estos casos, los atacantes tienden a engañar a empleados/as para conseguir acceso a información importante e incluso hacer operaciones sin autorización. Por ejemplo, pueden hacerse pasar por un proveedor o un directivo de la empresa para solicitar una transferencia urgente o datos sensibles. 

Estos engaños son cada vez más habituales y difíciles de detectar, por ello es recomendable formar al equipo interno sobre posibles intentos de fraude y medidas de actuación seguras. Del mismo modo, es conveniente limitar quién puede acceder a cierta información mediante controles de acceso y usar sistemas de seguridad como la autenticación en dos pasos. 

4. Vulnerabilidades en software y hardware

Usar programas muy antiguos o equipos sin soporte técnico puede desencadenar en fallos de seguridad, son puntos débiles que los hackers aprovechan como puerta de entrada a datos sensibles e incluso llegan a influir en la operativa. Esto puede conllevar interrupciones y pérdida de productividad, además de los gastos mencionados para resolver la situación y los daños a la reputación que provocan la pérdida de clientes y socios. 

Mantener el software y los equipos siempre actualizados con las últimas versiones y parches de seguridad, así como hacer auditorías de seguridad y pruebas de penetración puntualmente, permite saber si hay riesgo de que sean atacados. 

5. Riesgos asociados al trabajo remoto

A pesar de las ventajas del teletrabajo, los dispositivos personales, las redes domésticas y las plataformas externas pueden convertirse en vías que faciliten la entrada de hackers. En estos casos, es mejor implementar medidas específicas para los empleados que trabajan en remoto, como VPN corporativas que cifren la conexión y protejan el intercambio de información con la empresa y definir políticas de uso de dichos dispositivos: ordenadores portátiles, móviles, etc.

Todos los empleados y empleadas que trabajen desde casa deben estar concienciados sobre los riesgos, estar formados en buenas prácticas de ciberseguridad, cómo detectar y actuar en caso de incidentes.

6. Riesgo de reputación digital

No todos los ataques tienen que ser directos; la reputación digital también puede verse atacada y desencadenar consecuencias a largo plazo para la empresa a raíz de comentarios negativos, filtraciones en redes sociales o simplemente por una mala gestión de crisis. Las situaciones más pequeñas pueden tener grandes repercusiones si no se manejan correctamente. 

Para prevenir y minimizar los riesgos, hay que estar al tanto de lo que ocurre en redes sociales y otros canales digitales, así es posible detectar complicaciones a tiempo, además de actuar rápido siguiendo planes de respuesta ante crisis previamente definidos por especialistas. Pase lo que pase, cabe mantener una comunicación transparente con clientes y socios, explicando lo ocurrido y las medidas adoptadas para mellar lo mínimo posible su confianza. 

7. Cumplimiento normativo y regulatorio

No cumplir con las normativas de protección de datos y ciberseguridad trae consecuencias. La legislación obliga a las empresas a proteger la información de manera constante siguiendo una serie de protocolos, de no hacerlo, se corre el riesgo de sufrir pérdidas económicas importantes debido a multas, sanciones e incluso demandas por parte de las personas afectadas. Este tipo de infracciones, por supuesto, también mina la confianza de clientes, socios y empleados.

Lo ideal es implementar un gobierno corporativo digital que se responsabilice de que todos los procesos relacionados con datos y seguridad cumplan con la normativa vigente, así como de revisar y actualizar las políticas de acuerdo a los cambios legales que vayan surgiendo. 

La única manera de minimizar los riesgos digitales es aplicando medidas preventivas que, por otra parte, faciliten actuar rápido en caso de incidente: evaluar los riesgos regularmente, formar a empleados y empleadas en ciberseguridad, proteger los datos de la empresa, tener un plan de respuesta ante incidentes y hacer tanto auditorías como pruebas de seguridad. Un Máster en Ciberseguridad como el de Immune te proporcionará los conocimientos y las habilidades que necesitas para prevenir, detectar y actuar frente a todo tipo de riesgos digitales. 

Además, podrás especializarte en análisis forense digital, adquiriendo la capacidad de identificar, investigar y obtener evidencias clave tras posibles ciberataques.


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