Cinco startups tecnológicas que empezaron desde cero

Los comienzos nunca son sencillos. Lo sabemos… y para llegar a lo más alto, hace falta paciencia y mucho trabajo. La meritocracia es uno de los pilares de nuestra filosofía. Pero, ¿en qué consiste? Muy sencillo: en IMMUNE creemos en la consecución de objetivos a raíz del esfuerzo. Estos, son tan solo unos ejemplos de jóvenes que se atrevieron a dar un paso adelante para cambiar el mundo.


Raúl Verdú y Raúl Torres fundaron PLD Space, la compañía que quiere plantarle cara Elon Musk en la carrera espacial. Fundada en 2011, PLD Space, es la primera y única empresa española dedicada a la fabricación de lanzadores espaciales de bajo coste. Con tan solo 23 y 24 años, respectivamente, los dos amigos, que se habían conocido en la biblioteca de la Universidad donde estudiaba, aprovecharon una oportunidad de negocio real y clara que “requería mucho trabajo e inversión privada”, como explica Torres que añade “ambas capacidades las podíamos conseguir”. Hoy su equipo está compuesto por jóvenes ingenieros aeronáuticos, industriales y telecomunicaciones y apuntan a lo más alto.


Luis Hernández y Pepe Domínguez fundaron en 2003 el segundo sitio mundial de descargas, después de Google Play: Uptodown. Ambos fundadores, estudiantes de ingeniería informática en la Universidad de Málaga, querían publicar aplicaciones de software y descargar archivos para Windows, pero no les convencía ninguna de las plataformas que ya existían. Por esto, decidieron montar la suya, llegando a los 1.200 millones de usuarios únicos en 2017. Respecto a la plantilla, durante el primer año esta estaba formada tan solo por los dos fundadores y un empleado. Los dos se vieron obligados a aprender a hacer de todo: buscar los programas, hablar con los desarrolladores, encontrar a los anunciantes…

David Gascón y Alicia Asín crearon Libelium, uno de los casos más exitosos en la implantación del Internet de las Cosas. De tres embajadores que tenía la empresa en 2007, han crecido hasta los 57, casi todos ingenieros y tienen una cartera de más de 50 clientes, entre los que destacan IBM, Telefónica, Philips, Siemens, Intel, Vodafone o Deutsche Bahn. Pero, ¿cómo nació Libelium? Empezó a tomar forma a partir del proyecto fin de carrera de Gastón y, desde entonces, no han dejado de crecer. El 90% de sus productos los exportan a 75 países y en 2015 facturaron 4,2 millones de euros.    


Valeria Castro, con mucho esfuerzo, se ha conseguido abrir espacio en un “mundo de hombres”: el de los videojuegos. Castro es cofundadora de la compañía Platonic Games, una startup de desarrollo de videojuegos enfocados para el teléfono móvil. Aunque en un principio Valeria enfocó su carrera hacia la publicidad y las relaciones públicas, terminó haciendo un máster de informática gráfica, juegos y realidad virtual. A partir de ahí empezó a desarrollar videojuegos de la mano del ingeniero informático Álvaro Gutiérrez, su socio.


Daniel Solís plantó cara a los hackers con la empresa Blueliv. La startup, especializada en ciberseguridad, tiene como clientes a grandes empresas y bancos. Además, ha sido reconocida como una de las mejores ‘startups TIC’ del mundo por DT, Singtel, Orange y Telefónica, las cuatro mayores operadoras de telecomunicaciones. Entre las tareas de Blueliv destaca, además de solucionar ciberataques, la prevención. Su fuerte está en la elaboración de soluciones preventivas y proactivas, detectando patrones de comportamiento para anticiparse a los ciberataques.

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