El futuro de los inconformistas

Cada vez son más las personas que buscan una alternativa al incierto mercado laboral y que apuestan por crear su propia empresa. En 2017, se llegaron a registrar en nuestro país un total de 3.258 startups frente a las 2.663 del año anterior. Cifras que son sin duda alentadoras, sobre todo para los jóvenes, y no tan jóvenes, inconformistas que no quieren solo trabajar. Que, de hecho, buscan ayudar a cambiar un poquito el mundo gracias a sus ideas.


Al igual que ha aumentado el número de startups, también ha crecido la inversión en este tipo de compañías. Por ejemplo, durante el pasado mes de septiembre se llegaron a invertir más de 65 millones de euros, situando el acumulado anual en 1.210 millones de euros. Esta cifra queda ya muy lejos de los más de 840 millones de 2017. Siguiendo con las cifras de septiembre, durante este mes se han cerrado un total de 18 operaciones con empresas como eCooltra, la compañía de motosharing; Black Limba, tienda online de lencería; We are testers, startup especializada en investigación de mercados; y La Pirata, fabricante de cerveza artesana, entre otros.


El emprendimiento cobró vida, aproximadamente, cuando empezó la crisis. Según explica Esteban Redolfi, director de emprendimiento e innovación en Mobile World Capital, en un artículo de Economía Digital, “España no era emprendedora y se comparaba con países anglosajones, en donde sí había una cultura más fuerte”. Además, añade que “no sabíamos lo que era una startup, no conocíamos las posibilidades de la tecnología (...) pero hoy, cada día, los medios de comunicación hablan de startups”.


Según datos de El País, España es un país de pocos emprendedores pero fuertes. Para llegar a esta conclusión se basan en la tasa de nuevos emprendedores (2,6% de ciudadanos de 18 a 64 años están creando una empresa todavía sin remuneración) y la de emprendedores establecidos (2,6% de ciudadanos en la misma franja de edad que poseen una empresa que lleva funcionando entre 3 y 42 meses). Pero desde aquí tenemos un mensaje para todos esos emprendedores: sois unos valientes. Valientes por seguir adelante con una idea, con unos sueños y por querer ayudar a la sociedad a dar un paso hacia el futuro.


Para poder repuntar en estas cifras, los directivos de las grandes empresas como Telefónica, Indra y Siemens apuestan por la inversión, la formación y el emprendimiento. ¿El objetivo? Impulsar la digitalización de la industria. Así lo han explicado en el Congreso Industria 4.0 donde ha quedado patente que, aunque en España no se tiene esa cultura de innovación y emprendimiento, es necesario, como explica el presidente de Accenture España, Portugal e Israel, Juan Pedro Moreno, “tener coraje”, “poner las luces largas” y pensar en todo lo que podemos hacer para evolucionar.  

startup IMMUNE.jpg


Además de cambiar la mentalidad para hacer de España un país emprendedor, también hay que conseguir que aumente el protagonismo de la mujer en este campo. Tan solo una cuarta parte de las empresas emergentes españolas “han nacido” con mujeres en sus cargos. Hay que reconocer que esta cifra ha aumentado respecto a 2017, momento en el que era del 18%. Aún así, el perfil del emprendedor en España continúa siendo hombre, de mediana edad y con formación superior.


Por otro lado, Amazon también se ha querido subir al carro de las startups, lanzando una tienda específica para productos de estas compañías. Launchpad, como se explica en este artículo de Cinco Días,  ayudará a las startups a gestionar sus inventarios, enviar pedidos y el servicio al cliente, entre otras actividades. Launchpad, que se lanzó en 2015, está disponible en EE.UU., Canadá, India, China, Japón, Francia, Alemania, Reino Unido y España y apoya a más de 2.100 startups en todo el mundo, más de 650 en Europa.

En tan solo unos años, gracias a Medicsen podremos tratar la diabetes; con AIPark encontraremos donde aparcar en la ciudad; y con Play2Speak aprenderemos nuevos idiomas. Las startups que quieren cambiar el mundo ya han llegado.